2do reporte de cienia y tecnologia
La ciencia detrás del cine
El cine es magia, sí, pero también es ciencia. En este ensayo, Davo Valdés describe cómo esta cercana relación ha cristalizado en la ciencia ficción.
El cine es magia, sí, pero también es ciencia. Su historia, desde sus orígenes, se encuentra íntimamente ligada con avances científicos. Davo Valdés describe esta cercana relación y relata cómo un género en particular, la ciencia ficción, se ha convertido en el vehículo para crear nuevas realidad e impulsar, tanto al cine como a la ciencia, a llegar a terrenos cada vez más lejanos.
El cine y la fotografía, como expresiones artísticas, deben su génesis a la ciencia. La fotografía nace de la unión de dos disciplinas científicas: la física (la camera obscura) y la química (la reacción de los haluros de plata con la luz). La alianza de estos dos principios permite la fijación de la imagen sobre una superficie y más tarde, con algunas variaciones, la fijación de la imagen en movimiento.
Louis Daguerre y Nicéphore Niépce, padres de la fotografía, eran científicos: uno físico y otro inventor. Ellos nunca soñaron con los usos que sus aparatos alcanzarían un siglo después (al igual que los Lumière creían que no trascenderían el mero entretenimiento de las ferias).
El cinematógrafo, por su parte, tuvo dos vertientes utilitarias desde sus orígenes: la primera, científico-realista creada por los hermanos Lumière (que podríamos calificar de documental sociológica) y, la segunda, la fantástica-inventiva impulsada por el mago George Méliès.
El cine tiene su origen en la ciencia, pero su uso más difundido se halló en el mercado del entretenimiento y de la magia. Sin embargo, arte y ciencia no se han separado del todo. La ciencia sigue participando en el trasfondo de la acción, no sólo como medio que permite filmar y proyectar las imágenes y crear efectos especiales, sino como tema repetitivo e inquietante que se conjuga con la ficción: de ahí nace la ciencia ficción como género.
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